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El volante de San Vicente deja el Chevrolet Onix ganador y estrenará un Peugeot 208 dentro del JPM Racing, en un contexto donde el talento deportivo convive con el titánico esfuerzo económico por reunir el presupuesto.

El automovilismo argentino suele entregar giros de tuerca tan vertiginosos como una maniobra al límite de la adherencia, y la actualidad del Turismo Nacional acaba de ratificarlo. Tras haber firmado una victoria memorable en el autódromo de Río Cuarto el fin de semana pasado, Gastón Iansa sacudió el panorama de la Clase 2 al confirmar que no continuará al volante del auto con el que trepó a lo más alto del podio cordobés. Lejos de tratarse de una desvinculación o una ruptura intempestiva, la variante obedece a un tablero de ajedrez meticulosamente diagramado junto a su equipo para transitar el último tercio del calendario 2026.
La estructura técnica comandada por el JPM Racing determinó que el representante sanvicentino afronte las fechas restantes del certamen sobre un flamante Peugeot 208 recién salido del proceso de armado. Esta unidad de última generación sustituye al rendidor Chevrolet Onix con el que el bonaerense demostró su vigencia conductiva intacta. El movimiento mecánico, que ya se encuentra en su fase terminal de ajustes finos en el taller, busca optimizar las cargas aerodinámicas y la tracción en trazados de media y alta velocidad que componen el remate del año.

El enroque interno dentro de la escudería trae consigo otro impacto directo: la butaca del Onix vencedor no quedará huérfana en el próximo compromiso en Mendoza. Ese vehículo pasará a manos de la joven promesa cuyana Tomás Martín, quien concretará su debut absoluto dentro de la divisional menor de APAT ante su propia gente. Para Martín, subirse a un auto con el setup ganador probado en Córdoba representa una oportunidad inmejorable; para el equipo, significa mantener dos frentes competitivos sumamente sólidos en pista.
En declaraciones exclusivas brindadas a Sintonía Sur, el propio Gastón Iansa le restó dramatismo a la noticia y transparentó que el acuerdo estaba sellado con antelación: “Era algo que ya teníamos pautado de antemano con la estructura, sabíamos que el Onix tenía ese destino y que nosotros íbamos a encarar el proyecto del auto nuevo apenas estuviera listo”, afirmó el piloto. De este modo, el Misil de San Vicente desactivó cualquier suspicacia externa y confirmó que las pruebas dinámicas del león francés comenzarán de inmediato, ni bien concluya el chequeo final de su planta impulsora.
Sin embargo, detrás de la euforia deportiva que generó el triunfo en tierras cordobesas se esconde una realidad mucho más cruda que golpea a gran parte del parque automotor nacional: la asfixiante ingeniería presupuestaria. El caso del crédito sanvicentino, que también la sufre Julian Ramos (el otro gran piloto local) es un reflejo fidedigno de lo que padecen decenas de corredores en la actualidad. Para volver a calzarse el buzo antiflama en Córdoba, debió librar una batalla titánica fuera de los circuitos, golpeando puertas de auspiciantes, articulando apoyos comerciales y gestionando recursos en una coyuntura económica sumamente adversa para sostener los costos de cubiertas, combustible de carrera, logística de traslados y atención técnica.
En el automovilismo moderno, acelerar es apenas el último eslabón de una cadena donde el desgaste administrativo y financiero consume más energía que clasificar con pista húmeda. La presencia regular de Gastón Iansa en la grilla no depende de su muñeca —sobradamente certificada por victorias en cada divisional donde compitió—, sino del milimétrico armado de un presupuesto que hoy exige renegociaciones permanentes carrera tras carrera. La brecha entre el talento y la permanencia se achica de manera peligrosa, obligando a figuras consagradas a correr contra el cronómetro del dólar y la inflación publicitaria antes de mirar el semáforo de largada.


Con 9 de las 12 fechas ya consumadas, el certamen de la Clase 2 ofrece una paridad eléctrica que promete finales no aptas para cardíacos. Con apenas 5 unidades de separación en el liderazgo entre Exequiel Bastidas (Toyota Yaris) y Francisco Coltrinari (Peugeot 208), el margen de error para los aspirantes al título es virtualmente nulo. Pese a haber competido en una sola fecha en lo que va del calendario, Gastón Iansa figura 25° en la tabla general con 39 puntos netos gracias a su efectividad del 100% en Córdoba, transformándose en un juez temible para la definición de la corona.
El arribo a Mendoza asoma entonces como una prueba de fuego integral: pondrá en juego la rapidez de adaptación al flamante Peugeot 208, el funcionamiento del equipo frente al recambio de modelos y, sobre todo, la recompensa al esfuerzo descomunal que significa poner un coche de primer nivel en pista. San Vicente volverá a paralizarse frente a la pantalla para seguir a su embajador deportivo, un piloto que no solo desafía a sus rivales sobre el asfalto, sino que da cátedra de perseverancia en los escritorios y en la vida misma para seguir viviendo de su máxima pasión.
Tablas de Posiciones – Turismo Nacional Clase 2 (Cumplidas 9 de 12 fechas)
| Posición | Piloto | Marca / Modelo | Puntos |
| 1° | Exequiel Bastidas | Toyota Yaris | 256 |
| 2° | Francisco Coltrinari | Peugeot 208 | 251 |
| 3° | Tomás Vitar | Nissan March | 235 |
| 4° | Juan Ignacio Canela | Toyota Yaris | 189 |
| 5° | Martín Leston | Peugeot 208 | 162 |
Gastón Iansa se sitúa en la 25ª colocación con 39 puntos, producto de su victoria en Río Cuarto.