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El espejo de agua, había sido invadido por camalotes en 2014, y sufrió una de las peores sequías en el verano de 2023. Hoy la recuperación es visible y mejora día a día.

SAN VICENTE | Poco a poco la Laguna del Ojo, o la laguna de San Vicente, como se la conoce popularmente, comienza a recuperarse paulatinamente luego de la eficaz intervención del Estado Municipal y del Gobierno de la provincia de Buenos Aires, para hacerle frente a la invasión de camalotes y a la tremenda sequía del verano pasado que secó la laguna por completo.
La limpieza del espejo lagunero que había sido invadido por la especia conocida como “Jacinto del agua” significó ganar una gran batalla que se viene librando hace varios años, con mejor y peor suerte, pero esta vez, la intervención mecánica y supervisada por especialistas, dio sus frutos y se logró retirar la plaga por completo para devolverle nuevamente el esplendor al espejo de agua.
Lo que nadie esperaba era que la inusual sequía del último verano, que afectó a gran parte del país, acabara por secar la laguna dejando al desnudo su lecho, afectando a la fauna y a la biodiversidad que habita este ecosistema. Un daño irreparable por la falta de lluvias.


Los camalotes y la sequía que afectó a todo el ecosistema de la laguna. Felizmente, todo eso comenzó a revertirse
Tardó mucho, pero las lluvias de los meses de invierno comenzaron poco a poco a devolverle la vida a la laguna y la flora despertó con las primeras lluvias, y facilitó el regreso de las aves que habitan la laguna y la reserva, que se volvieron a encontrar con su hábitat natural.
Para los meses de agosto y septiembre, gracias al trabajo constante que se realiza desde la Agencia Municipal de Ambiente, los esfuerzos dieron sus buenos resultados, y hoy ya se puede ver un enorme espejo de agua que recupera su magnitud, y junto al él, la proliferación de la fauna lagunera que vuelve a su entorno.
Gran parte de esta recuperación, comenzó a principios del mes de octubre, y hoy los resultados saltan a la vista, a partir del minucioso trabajo que realiza la cosechadora de juncos y algas que se ve en la laguna todos los días, yendo y viniendo con esta maleza que obstruye el espejo de agua.


Los promotores ambientales y la cosechadora de juncos juegan un rol preponderante en al recuperación de la laguna
El equipo es municipal y es operado por empleados municipales que cubren turnos a lo largo de las 8 horas de trabajo diario para despejar el espejo de agua, el más cercano a la ciudad de Buenos Aires, no solo por su laguna, sino por los espacios naturales que la rodean.
Los responsables de los trabajos, explicaron que en el día de hoy se realizó un trabajo direccionado en el sector de bajada de los kajack, a la altura de la calle Quilmes, para facilitar la vuelta de este deporte no invasivo a este espacio que tanto aman los kayakistas.
Cabe destacar que de lunes a viernes, los promotores ambientales del Programa Potenciar Trabajo, capacitados para este fin, trabajan codo a codo con el cuidado, limpieza y preservación de especias autóctonas para mantener el espacio verde en condiciones, favoreciendo el crecimiento de plantas y árboles.
El pasado 21 de septiembre, el intendente Nicolás Mantegazza y el Ministro de Obras públicas de la Nación, Gabriel Katopodis, inauguraron el comienzo de obra del Parque Argentino de la Laguna, que constará de diversas obras de infraestructura en el espacio verde ganado a la laguna en los 90. Allí se construirá un anfiteatro, plazas con juegos, áreas comunes para descanso, caminos peatonales (ya en construcción a la vera de la laguna) con el fin de propiciar el cuidado del ambiente y garantizar el derecho al espacio público de calidad en el que convivan programas de usos recreativos, de esparcimiento, deportivos, culturales y de encuentro social.


Mantegazza y Katopodis pusieron en marcha las obras del parque Argentino de la Laguna.
La intervención del Estado fue clave para comenzar a recuperar la Laguna del Ojo, el principal punto turístico de San Vicente, que se complementa con el resto de los puntos de interés, como la Reserva Natural, el Avistaje de Aves, la Quinta 17 de Octubre y el Castillo Guerrero en Domselaar, además del potencial del turismo rural, como marca de identidad de los sanvicentinos.