octubre 1, 2026

Alerta por El Niño | Prevención Hídrica en todo el distrito de San Vicente con varios frentes de obras

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SAN VICENTE | El pronóstico asociado al fenómeno climático de El Niño reactivó los operativos de mantenimiento en los distritos del conurbano bonaerense. En San Vicente, la Secretaría de Servicios Públicos puso en marcha un plan de contingencia enfocado en zanjeos, desobstrucción de ramales, saneamiento hídrico y construcción de bocas de registro. El cumplimiento de estas labores responde estrictamente al deber básico del municipio de asegurar la transitabilidad y proteger al vecino frente a contingencias climáticas previsibles.

La gestión encabezada por Nicolás Mantegazza sostiene que estas maniobras buscan adelantarse a las precipitaciones extremas para resguardar la infraestructura civil. Es una obligación primaria del Ejecutivo local sostener estas partidas operativas durante todo el año calendario, ante alertas meteorológicas. La operatividad del sistema pluvial depende, en primer término, de la continuidad y calidad técnica de estas intervenciones públicas.

En el plano operativo, las cuadrillas desplegaron tareas en el barrio Sargento Cabral de Alejandro Korn, y a lo largo de la calle Lamadrid, en la localidad de Domselaar. Las intervenciones consisten en el desbarrado de zanjas y la remoción de sedimentos acumulados en cruces de calle. El propósito técnico de esta prevención hídrica es recuperar la pendiente natural de escurrimiento hacia los reservorios y evitar que el agua ingrese a los domicilios particulares en las zonas de mayor vulnerabilidad topográfica.

Maquinaria pesada ejecutando zanjeo y limpieza pluvial en el barrio Sargento Cabral.
Intervenciones hidráulicas sobre zanjas en los barrios para agilizar la descarga pluvial.


No obstante, la capacidad de absorción de cualquier zanja se anula de inmediato cuando convive con botellas plásticas, restos de poda no autorizados y bolsas de polietileno. El zanjeo municipal resulta inocuo si la propia comunidad transforma las cunetas en microbasurales clandestinos. El cuidado del espacio público no es una concesión voluntaria, sino una responsabilidad ciudadana indivisible: una sola bolsa arrastrada por la corriente basta para colapsar un conducto troncal y perjudicar a decenas de familias linderas.

En San Vicente centro, los trabajos se concentran en la calle Buenos Aires y sobre la avenida Sarmiento, mediante la edificación de cámaras de inspección pluviales. Estas estructuras de hormigón permiten registrar cañerías maestras, facilitar el desatasco mecánico periódico y monitorear el flujo subterráneo en jornadas de lluvia copiosa. Ejecutar obras estructurales de prevención hídrica minimiza el margen de roturas del pavimento y reduce anegamientos prolongados en corredores urbanos transitados.


Paralelamente, la intervención se extendió al espejo de agua de la Laguna de San Vicente mediante maquinaria pesada. Las tareas de retiro de vegetación invasiva y saneamiento de márgenes buscan que el espejo de agua funcione adecuadamente como receptor natural de los excedentes pluviales. Esta labor enlaza directamente con la futura Reserva Natural, un proyecto que demanda una mirada mucho más rigurosa sobre el tratamiento de efluentes y residuos en todo el perímetro.

El ecosistema local no soporta dilaciones en materia de conciencia ambiental. Descartar escombros, neumáticos o desechos domiciliarios en los márgenes de los arroyos y la laguna constituye una agresión directa contra el equilibrio hidrológico de la región. Mantener despejados los reservorios es fundamental para que el ciclo natural del agua responda con rapidez ante picos de descarga, minimizando el impacto socioeconómico que dejan los temporales severos.

Trabajos de limpieza y conservación con retroexcavadora en la ribera de la Laguna de San Vicente.
Saneamiento en la Laguna de San Vicente, pieza clave de la Reserva Natural y regulador hídrico local.


El escenario planteado por El Niño exige que cada parte asuma su cuota de intervención sin excusas. El gobierno municipal tiene la obligación ineludible de sostener el plan de prevención hídrica, fortalecer la inversión en obra pública y garantizar cuadrillas activas en los barrios periféricos. Por su parte, la vecindad debe comprender de forma definitiva que arrojar basura en la vía pública tapona sumideros y agrava inundaciones evitables. El drenaje del distrito es un sistema interconectado: funciona cuando el Estado ejecuta sus tareas obligatorias y los ciudadanos respetan el entorno común.

Cuadrillas municipales realizando tareas de zanjeo y desobstrucción de conductos en San Vicente.
Foto de tapa