El gobierno provincial, a instancias de la presentación realizada por el municipio, clausuró en forma preventiva la planta AVICOMAR del barrio Santa Inés, que tantos problemas les trajeron a los vecinos de ese barrio con la proliferación de moscas y los malos olores.


El reclamo de los vecinos (Foto y créditos – Enfoque de Noticias)

10 de Agosto | Si bien la noticia para los vecinos de Santa Inés no deja de ser buena, también existe un descontento generalizado porque entienden, a instancias del fallo, que la empresa volverá a abrir sus puertas si cumple con los requisitos que exige la Dirección Provincial de Fiscalización Agropecuaria, Alimentaria y de los Recursos Naturales (dependiente del Ministerio de Agroindustria) para el funcionamiento adecuado de este tipo de empresas.

Durante varios años los vecinos de Santa Inés lucharon contra los malos olores, el guano en las calles y las moscas en las casas, producto de la falta de procedimientos ordenados de la empresa avícola, sobre todo con la llegada de los días de calor, que es cuando los olores se sienten más fuertes y las moscas invaden gran parte del barrio.

Fueron muchas idas y vueltas, peleas, discusiones, piquetes e intervenciones, hasta que por fin el trabajo encarado por la comuna y la persistencia de los vecinos, dio frutos y la clausura llegó con el cese de actividades, la prohibición de ingreso de nuevas aves y el despoblamiento del primer galpón de la empresa con el retiro del guano de todos los galpones utilizados.

La resolución establece la clausura del establecimiento ubicado en Juan Bautista Alberdi 1320, en San Vicente hasta que “se reviertan las condiciones higiénicas, sanitarias y edilicias, conforme a las observaciones realizadas por el inspector interviniente”. Algo que no cayó del todo bien entre los vecinos del barrio Santa Inés que esperaban la “clausura definitiva”.

Desde el municipio hay mucho optimismo en que esto suceda indefectiblemente, y parece ser que eso es lo que terminará pasando, si tomamos como parámetro que ya no podrán ingresar más aves a la planta y que luego del desmonte del primer galpón deberán seguir con el resto, lo que hace pensar que la empresa deberá arriar banderas y buscar una relocalización en otro lugar fuera del distrito de San Vicente. Ojalá esto se cumpla, o la empresa se ponga a total derecho de las condiciones exigibles para su funcionamiento. Los vecinos no pueden vivir más como rehenes de los olores, la suciedad, las moscas y los potenciales problemas en la salud que podrían dar.

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