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El histórico predio de San Vicente fue sede del Congreso de Mujeres “Unidas Triunfaremos”, donde Axel Kicillof y dirigentas de la provincia de Buenos Aires articularon una fuerte respuesta política contra el desguace estatal de Javier Milei y el avance de los proyectos neoconservadores en el continente.

La histórica Quinta 17 de Octubre de San Vicente se transformó este martes en el epicentro de un debate político trascendental para el peronismo y el campo popular. Con una multitudinaria convocatoria que colmó los jardines del predio, se llevó adelante el Congreso de Mujeres (Aparición 1) bajo la consigna “Unidas Triunfaremos”. La apertura institucional y doctrinaria estuvo a cargo del presidente del Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires y gobernador bonaerense, Axel Kicillof, acompañado por la secretaria de la Mujer del PJ provincial e intendenta de Moreno, Mariel Fernández; la jefa comunal de Cañuelas, Marisa Fassi; y el mandatario anfitrión, Nicolás Mantegazza.
Durante su intervención, Kicillof trazó una lectura rigurosa del escenario regional e internacional, alertando sobre la proliferación de expresiones políticas reaccionarias que intentan desmantelar los pactos democráticos y los derechos sociales conquistados a lo largo de décadas. En esa línea, el gobernador advirtió que “cuando avanzan los proyectos de abandono, crueldad y deshumanización como los que la derecha está intentando instalar en todo nuestro continente, siempre vemos que son las mujeres las que están a la cabeza de la lucha y de la resistencia”. El líder provincial dejó en claro que la contención de estas amenazas exige una base política amplia: “Vamos a necesitar de todos y fundamentalmente de todas para que en 2027 vuelvan a estar el peronismo y el campo popular en la Casa Rosada”.

El pronunciamiento tuvo un destinatario directo: el programa ultraliberal que encabeza Javier Milei a nivel nacional. La motosierra, la devaluación inducida y el retiro deliberado del Estado federal configuraron un cóctel que golpea con especial ferocidad los hogares de los sectores más vulnerables. “Una inmensa mayoría ya comprendió que Milei solo trajo más pobreza y dificultades para nuestro país: la tarea que tenemos por delante es conseguir que esa decepción se convierta en esperanza, militancia y organización”, sentenció el titular del PJ bonaerense, señalando que la desesperanza colectiva solo puede ser neutralizada mediante una acción política decidida y territorial.
Esta ofensiva que vive la Argentina no es un fenómeno aislado, sino que coincide con una marea neoconservadora que recorre América Latina y Occidente. En la región, las fuerzas alineadas con discursos de odio y desregulación económica irrestricta promueven el debilitamiento deliberado de la soberanía nacional, el ahogo a la producción doméstica y la criminalización de las demandas populares. Frente a esa dinámica regresiva, los discursos compartidos en San Vicente remarcaron que el movimiento de mujeres no solo actúa como amortiguador de la crisis en comedores y barrios, sino como la vanguardia indispensable capaz de frenar el programa deshumanizante de la ultraderecha.
En sintonía con ese diagnóstico, la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, aportó una mirada focalizada en el impacto de la gestión central sobre la vida cotidiana. “En momentos donde la derecha propone que el Estado se corra de sus tareas, desprotegiendo a la población, es cuando las mujeres más debemos encontrarnos para debatir de política”, aseveró la secretaria de la Mujer partidaria. Para Fernández, el repliegue de los programas nacionales no es un mero recorte contable, sino una transferencia planificada de recursos hacia sectores concentrados que deja desamparadas a las familias trabajadoras.


“Este congreso sirve para reflexionar, pero sobre todo para ponernos al servicio para reconstruir una Argentina que nos incluya a todos y todas”, completó la dirigenta comunal. En los distintos talleres y rondas de intercambio que estructuraron la jornada del Congreso de Mujeres, las asistentes pusieron de relieve cómo las medidas de Milei —desde la parálisis de la obra pública barrial hasta el recorte en asistencia alimentaria y salud comunitaria— impactan con una sobrecarga desproporcionada en las tareas de cuidado no remuneradas que asumen mayoritariamente las mujeres de la provincia.
El encuentro contó también con el respaldo activo de los liderazgos locales. Nicolás Mantegazza y Marisa Fassi ratificaron el rol indispensable de los municipios bonaerenses como primer escudo de contención frente a las medidas de asfixia presupuestaria aplicadas por la Casa Rosada hacia el territorio provincial. Desde el estrado, se coincidió en que los gobiernos locales de signo justicialista están sosteniendo con recursos propios áreas sensibles de contención social, educación inicial y salud que la administración nacional decidió desfinanciar de manera unilateral.
Las conclusiones del Congreso de Mujeres se sintetizaron en un documento de debate y acción que busca expandirse a las ocho secciones electorales bonaerenses. Para las organizadoras, la articulación federal y la construcción de mayorías populares representan el único antídoto duradero frente al modelo de fragmentación social que predica el oficialismo libertario, cuyas consecuencias ya se evidencian en índices de recesión, caída del consumo popular y pérdida masiva del poder adquisitivo.

Hacia el cierre de la convocatoria, se remarcó que las discusiones iniciadas en este Congreso de Mujeres continuarán en asambleas en los distritos, tejiendo lazos con centrales obreras, movimientos sociales y el ámbito de la producción local. La premisa colectiva que unificó a los asistentes fue transformar el descontento social generado por el ajuste mileísta en una plataforma propositiva con vocación de mayoría.
En una jornada cargada de mística en la tierra natal de Juan Domingo Perón, la militancia provincial reafirmó que el camino de salida a la crisis no vendrá de recetas de ajuste dogmáticas ni de la sumisión ante modelos foráneos. El Congreso de Mujeres demostró que la reconstrucción del campo nacional y popular ya está en marcha, con la solidaridad y el protagonismo de las trabajadoras como motor para devolverle un horizonte de futuro y dignidad a la Patria.