octubre 1, 2026

POLÍTICA | la Liga de Intendentes expande su armado en el interior bonaerense y planta bandera frente al colapso social

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BAHÍA BLANCA | El mapa político bonaerense experimenta movimientos tectónicos que nacen desde las gestiones locales hacia la superficie electoral. En una demostración contundente de articulación y músculo federal, los mandatarios Nicolás Mantegazza (San Vicente), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Federico Achával (Pilar) y Gastón Granados (Ezeiza) recalaron en el sur provincial recibidos por el intendente anfitrión de Bahía Blanca, Federico Susbielles. El objetivo central fue desplegar una nutrida agenda productiva y comunitaria que busca marcar el pulso del debate nacional y ratificar el rol central de los distritos en la discusión que se avecina.

La visita a un nodo estratégico de exportación e industria pesada no fue casual. Los alcaldes recorrieron el puerto de Bahía Blanca y se interiorizaron en los proyectos de infraestructura que determinan el crecimiento regional. Para la Liga de Intendentes, que nuclea a doce jefes comunales que administran el destino de casi el 20% de la población de la provincia, el eje de gravitación debe retornar sin dilaciones a la economía real: producción concreta, generación genuina de empleo, articulación público-privada y ampliación sostenida de oportunidades para los vecinos que hoy padecen la desconexión de las oficinas de la Casa Rosada.

Federico Susbielles, Nicolás Mantegazza, Federico Otermín, Federico Achával y Gastón Granados en las instalaciones portuarias.
Los intendentes recorrieron el puerto y el complejo industrial coordinando una agenda federal


El escenario de fondo que motiva este replanteo es el deterioro sistemático de la economía doméstica. Las políticas ortodoxas conducidas por Javier Milei y Luis Caputo han precipitado una contracción agresiva sobre el tejido productivo y la clase media. Según mediciones de consumo masivo y actividad fabril, el desplome del poder de compra real de los salarios y jubilaciones arrastró caídas interanuales del 15% al 20% en rubros elementales como alimentos, medicamentos y comercio barrial. La combinación de recesión autoinducida y desregulación sin contención no estabilizó la vida cotidiana de las mayorías; por el contrario, evaporó el ahorro familiar y asfixió a pequeñas industrias que operan con altos niveles de capacidad ociosa.

Frente a este retroceso, los intendentes alzaron la voz en bloque ante un peligro inminente: las modificaciones impulsadas desde el Ejecutivo nacional sobre el régimen de Zona Fría, beneficio que alcanza a Bahía Blanca y a otros 93 municipios de la provincia. “Como intendentes, tenemos la responsabilidad de defender los intereses de nuestras comunidades y hacer escuchar la voz de los territorios frente a decisiones que impactan directamente en la vida cotidiana de millones de familias”, expresaron a través de un documento conjunto, alertando que un encarecimiento desmedido de las tarifas de gas en zonas de bajas temperaturas representará un golpe terminal a la economía de los hogares bonaerenses.

Grafismo de indicadores económicos sobre caída del consumo de la clase media y suba de tarifas en la Provincia de Buenos Aires.
El impacto del ajuste: La contracción en las economías domésticas


En este marco, la consolidación territorial de la Liga de Intendentes trasciende la mera gestión cotidiana para transformarse en un actor insoslayable dentro de la interna partidaria. Lejos de replegarse al perímetro del Área Metropolitana, la corriente avanza provincia adentro con la premisa de que cualquier construcción futura debe nacer desde el cordón cuneta hacia arriba. El objetivo político es nítido: constituir una plataforma de representatividad que incida directamente en la definición de la candidatura a la gobernación en 2027, garantizando que quien encabece la boleta exprese genuinamente las prioridades locales.

Para consumar esta meta, el espacio despliega paralelamente una intensa diplomacia interna manteniendo diálogos fluidos con las diversas expresiones del peronismo, tales como el gobernador Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, José Mayans y Ricardo Quintela. Quien sintetizó la postura estratégica fue el intendente de Pilar, Federico Achával: “Lo que planteamos es la unidad del peronismo porque hay un modelo que discutir con el Gobierno nacional. El peronismo está en un momento de discusión. La Liga viene a tratar de tender puentes entre los distintos espacios que conforman el espacio nacional y popular porque en 2027 el peronismo le tiene que plantear una alternativa a la sociedad”.

La vocación del armado se sintetiza en devolver la certidumbre arrebatada a las familias trabajadoras mediante un esquema que contraponga inversión al ajuste indiscriminado. Así lo subrayó Nicolás Mantegazza, uno de los promotores de la iniciativa: “Vamos a seguir trabajando por una Provincia más federal, con más producción, inversión y trabajo, y con municipios protagonistas de las decisiones que definen su desarrollo”. Para los jefes comunales, la llegada de nuevas inversiones de capital solo cobra sentido ético y social si se plasma en obras palpables, escuelas de formación técnica y modernización de los distritos.


Con un modelo centralista que pulveriza la movilidad social ascendente, la irrupción orgánica de la Liga de Intendentes se perfila como un dique de contención territorial y el embrión de una reorganización política indispensable. Al articular la potencia logística del interior con la densidad social del conurbano, el peronismo bonaerense empieza a exhibir en los hechos su hoja de ruta: proximidad con las demandas de la gente, defensa irrestricta de las economías locales y la construcción de un horizonte productivo que frene el declive socioeconómico del país.

Reunión y recorrida de la Liga de Intendentes en el puerto de Bahía Blanca con intendentes bonaerenses.
Foto de tapa