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Escapada a San Vicente | A solo 60 minutos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el distrito combina el rescate integral de su espejo de agua, gastronomía criolla de primer nivel, festividades populares y un recorrido patrimonial único en la provincia.

SAN VICENTE | Con la llegada de la primavera y el arribo de temperaturas más agradables, los destinos de cercanía vuelven a posicionarse en la cima de las preferencias turísticas para quienes necesitan cortar con la rutina urbana. En ese mapa bonaerense, proyectar una escapada a San Vicente se consolida como una alternativa estratégica: un entorno que reúne verde, tranquilidad lagunera, cultura viva y platos tradicionales sin incurrir en viajes desgastantes ni gastos excesivos de traslado.
Apenas sesenta kilómetros separan el hormigón metropolitano de este rincón del sur bonaerense, donde el ritmo cotidiano desciende varios cambios y el horizonte se abre entre arboledas frondosas y calles con impronta de pueblo tradicional.

180 hectáreas de naturaleza y recreación
El corazón geográfico y recreativo del distrito es su emblemática laguna de 180 hectáreas. Este espacio natural no solo representa el pulmón verde más extenso del partido, sino que experimentó una transformación fundamental en su fisonomía. Tras la proliferación de repollos de agua que afectó la superficie durante muchos años, la gestión municipal conducida por el intendente Nicolás Mantegazza puso en marcha un programa intensivo de saneamiento continuo.
A través del despliegue diario de maquinaria pesada y embarcaciones ligeras adaptadas, el espejo de agua luce hoy completamente despejado y en condiciones óptimas. Gracias a estas tareas operativas, la laguna volvió a constituirse en el epicentro de actividades náuticas de bajo impacto como el kayak, el canotaje y la pesca deportiva de orilla.


Asimismo, el corredor perimetral parquizado atrae tanto a deportistas que aprovechan la senda aeróbica como a familias enteras que se instalan con reposeras y mate para contemplar el atardecer, consolidando una postal inmejorable durante una escapada a San Vicente, o bien para los residentes de la ciudad y de la zona de influencia.
Parrillas, ferias y la Fiesta de la Mozzarella
La experiencia turística no se agota en el paisaje. La oferta culinaria local constituye otro pilar determinante: sobre los accesos principales y en el casco céntrico proliferan parrillas, bodegones y restaurantes donde el asado a la leña, a la parrilla, las achuras, las pastas caseras y las empanadas cortadas a cuchillo son protagonistas absolutos, captando al vecino “local” pero también a muchos visitantes de otras ciudades.
A este circuito gastronómico permanente se suman, durante los fines de semana, las ferias de artesanos y emprendedores en las plazas públicas, donde se comercializan dulces regionales, quesos de campo, embutidos y piezas de talabartería.
Un hito anual ineludible en este rubro, son la Fiesta de la Miel y la Fiesta Provincial de la Mozzarella, celebraciones comunitarias que reúnes a productores lecheros, apícolas, e industriales de toda la cuenca, convirtiendo al distrito en un polo de atracción gastronómica regional que convoca a miles de visitantes cada temporada, como sucederá en pocos días con la Fiesta de la Mozzarella, organizada por el Cluub Aergentino de Servicios (CAS) y el municipio de San Vicente.


El Museo 17 de Octubre: memoria y patrimonio
Para quienes complementan el esparcimiento con el interés cultural, el Museo Histórico 17 de Octubre representa una parada de referencia histórica insoslayable. Emplazado en el predio que perteneció a la quinta de descanso del expresidente Juan Domingo Perón y María Eva Duarte de Perón, el complejo combina valor arquitectónico, botánico y documental.
El espacio resguarda mobiliario original, vestimenta de la época, cartas y el icónico tren presidencial. Además, el predio alberga el mausoleo donde descansan los restos del tres veces presidente argentino, transformándose en un sitio de homenaje y reflexión cívica visitado por investigadores, estudiantes y delegaciones de todo el país.



Caminar por los senderos arbolados de la quinta permite apreciar especies vegetales históricas y comprender la intimidad de dos figuras centrales del siglo XX argentino, redondeando un itinerario completo que justifica ampliamente planificar una escapada a San Vicente en cualquier momento del año.