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Multitudes marcharon en todo el país para recordar a las víctimas del terrorismo de Estado. Desde San Vicente, Nicolás Mantegazza encabezó una nutrida columna que se sumó a la histórica movilización en el corazón político de la Argentina

En una jornada cargada de memoria, emoción y fuerte contenido político, miles de personas colmaron este 24 de marzo la Plaza de Mayo y sus alrededores al cumplirse 50 años del golpe cívico-militar que instauró una de las etapas más oscuras de la historia argentina.
Organizaciones de derechos humanos, sindicatos, espacios políticos y ciudadanos independientes confluyeron en una movilización masiva que volvió a poner en primer plano el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia por los más de 30.000 detenidos desaparecidos, víctimas del terrorismo de Estado.


La columna de San Vicente dijo presente con fuerza propia.
Encabezados por el intendente y presidente del PJ local, Nicolás Mantegazza, militantes y vecinos partieron desde la estación de Alejandro Korn rumbo a la Ciudad de Buenos Aires, sumándose a una de las concentraciones más multitudinarias de los últimos años.
“Hoy, a 50 años del golpe cívico-militar, salimos nuevamente a las calles junto a compañeros y compañeras a defender la democracia y a llenar Plaza de Mayo de Memoria, Verdad y Justicia. Conmemoramos un nuevo 24 de marzo reflexionando sobre los valores que sostienen nuestra democracia y levantando bien alto las banderas de los 30.000 desaparecidos y desaparecidas. La memoria sigue viva y sigue siendo bandera”, expresó Mantegazza en uno de los momentos centrales de la jornada.

La movilización, que se desarrolló sin incidentes, estuvo atravesada por una fuerte impronta intergeneracional: jóvenes, familias enteras y referentes históricos caminaron juntos, reafirmando la vigencia de una consigna que atraviesa décadas. En ese marco, el dirigente sanvicentino remarcó el carácter colectivo de la convocatoria: “Nos encontramos con compañeros y compañeras para marchar, como cada 24 de marzo, para llenar la Plaza de Mayo de Memoria, Verdad y Justicia. Salimos desde la Estación Alejandro Korn levantando las banderas de las abuelas, madres e hijos, para decir Nunca Más”.
La Plaza, una vez más, fue escenario de una memoria activa.
Lejos de una conmemoración estática, la jornada se transformó en una expresión política contundente, donde los organismos de derechos humanos volvieron a marcar la necesidad de sostener políticas públicas que garanticen verdad y justicia, en un contexto donde ciertos discursos buscan relativizar el terrorismo de Estado.


Mantegazza también hizo hincapié en el valor simbólico del mes de marzo como espacio de construcción colectiva: “En el Mes de la Memoria, a 50 años del golpe cívico-militar, nos encontramos con compañeros y compañeras para seguir sembrando memoria y compromiso. Con el ejemplo inmenso de nuestras Madres y Abuelas, que transformaron el dolor en lucha y esperanza, volvemos a abrazar sus pañuelos como bandera y como camino. Nunca Más no es solo una consigna: es una convicción que florece en cada generación” concluyó.



La movilización por el 24 de marzo volvió a dejar una postal contundente: una sociedad que, a medio siglo del golpe, sigue saliendo a la calle para recordar, pero también para advertir. Porque en Argentina, la memoria no es pasado: es presente y disputa. Y en esa disputa, la Plaza de Mayo volvió a ser el epicentro de una voz colectiva que no se apaga.

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